Consejos de creatividad de Chaplin

Consejos de creatividad de Chaplin y un ejercicio de creatividad.

El humor y el sexo tienen muchas cosas en común. Ambos comparten beneficios físicos y psicológicos en las personas, y más aún si se practican con la correcta.

  • Expresión y autenticidad: Tanto la sexualidad como la creatividad nos permiten expresar nuestra identidad, emociones y deseos de manera genuina, promoviendo el autoconocimiento, la aceptación y el desarrollo personal.

  • Generación de placer: Ambas experiencias activan la dopamina y las endorfinas, neurotransmisores que reducen el estrés, mejoran el estado de ánimo y fomentan una sensación de relax y bienestar general.

  • Conexión con el presente y el flujo: Al hilo de la anterior, tanto en la actividad sexual como en el proceso creativo, nos mantenemos concentrados en una especie de estado de “flujo”, sumergidos completamente en el momento presente. Fluyendo, fluyendo.

Leyendo el artículo de Charlot, titulado “De qué ríe la gente”, se me ha ocurrido un ejercicio para practicar nuestra escritura. Especialmente si tienes un trabajo en el que tienes que escribir a clientes de una manera formal poco creativa. Si pasas mucho tiempo escribiendo así, puede que tu estilo se haya visto resentido y necesites liberarte de encorsetados formalismos.
Te cuento la primera parte del ejercicio y, para animarte a experimentarlo, no te explicaré qué buscamos con él hasta el final del artículo. Porque lo ideal sería que lo hicieras sin conocer las conclusiones.

Ejercicio: en una hoja tamaño folio, escribe tú rutina diaria, lo que haces en un día normal. Puede ser un día laborable o un festivo, y tienes que ocupar toda una cara del folio. (Si te sientes inspirado puedes elegir un personaje e inventártelo, cómo es un día normal de Mortadelo, Superman o el Correcaminos, pero tampoco nos liemos tanto. Lo importante es que ocupes la cara completa del folio).

Una vez escrito, busca la primera acción, el primer verbo que haces tú (no el despertador, ni el móvil ni el sol) y descríbela en el reverso de tu hoja.

La conclusión, al final.

Volviendo al artículo de Chaplin, lo primero que viene a explicar es: “El hecho en que me apoyo es poner al público frente a alguien que se encuentra en una situación ridícula o embarazosa”, y añade ejemplos: uno, los agentes de la ley, que representan la dignidad del poder, sometidos a toda clase de burlas; otro, que al público le encanta que gente rica se lleve la peor parte (“que proviene de que las nueve décimas partes de los humanos son pobres”).

Trasladado a nuestro terreno, podemos cambiar la situación humorística por romántica o erótica. Por ejemplo, un personaje que represente la dignidad, el autocontrol o las ideas tradicionales (cura, monja, político) siendo tentado por un personaje que represente la libertad y sensualidad. Al escribir esto, me he dado cuenta de que es un cliché que se ha utilizado muchas veces, y me ha venido a la cabeza “El diputado”, película de 1978 en el que un político, en pleno ascenso de su carrera, se enamora de un chico y sufre el chantaje de sus adversarios políticos, que aprovechan la circunstancia para tratar de destruirlo como político y como persona.

Chaplin también habla de que al público le gustan “los contrastes y las sorpresas”. Dice: “Para el público, el contraste genera interés ( … ). Si soy perseguido por un agente, procuro que éste sea corpulento y tenga cara severa, mientras yo, deslizándome entre sus piernas, parezca ligero y acrobático”. En sus palabras, “siempre trato de hacer contrastar lo serio de mis maneras con lo ridículo del incidente”. Y al mismo nivel coloca la sorpresa: “si tengo la convicción de que el público espera que recorra la calle a pie, doy un súbito salto a un vehículo. Si quiero llamar la atención de alguien, en lugar de darle un golpecito en la espalda o llamarlo, paso mi bastón por su brazo y lo atraigo hacia mí”. En pocas palabras, imaginas lo que el público espera y haces “lo contrario”. El «proto plot twist», si se puede decir así.

Esa idea del contraste es la que busco en mis relatos. Llevaba bastantes relatos cuando me di cuenta de que eso podía funcionar, y ahora, al leerlo en sus palabras, me he reafirmado en que es una buena idea. ¡Gracias, Charlot, por reforzar mi autoestima!

Dos cosas más que podemos aprender del proceso creativo de Chaplin. La primera sobre la cantidad de material que rueda: “A veces sesenta mil pies (unos dieciocho mil metros de metraje) para obtener los dos mil pies (seiscientos metros) que llegan al publico”. Aproximadamente, veinte horas de material para que al público le lleguen veinte minutos.

Cuenta tu historia en tu primer borrador y luego poda todo lo que no sea imprescindible para entender la historia, sin remilgos, pero que era necesario que tú supieras para que todo encaje, sea coherente y verosímil. O sea, la teoría del iceberg de Hemingway explicada con otras palabras.

Y otro tip más, sobre cómo enfrentarse a las ideas o abandonarlas: “Cuando he trabajado dificultosamente una idea, me doy cuenta de que esta no ha tomado forma en mí, y, en consecuencia, no está lista para ser filmada; enseguida la abandono para pasar a otra. Considero que es necesario no perder el tiempo en una cosa que se presenta mal. Es necesario concentrar toda nuestra energía en lo que se hace, pero si no se acierta, habiendo hecho uno todo lo posible, hay que abandonar la idea durante una temporada y volver más tarde sobre ella, si es que se le tiene confianza. Este es el sistema que siempre he empleado para trabajar”.

De este párrafo, me quedo con dos palabras: confianza y sistema. Tenemos que tener confianza en lo que escribimos, y si no, abandonar esa idea y buscar otra que sí nos la genere. Y respecto al sistema, es algo que todavía ando buscando. La manera de abordar una idea para, siguiendo unos pasos determinados, sacarle todo su potencial.

Conclusión del ejercicio

En este punto, ya deberías tener tu escrito, como decíamos más arriba, esa primera acción que haces, que puede ser despertar, levantarte, abrir los ojos, bostezar o lo que sea, y haberla descrito en el reverso de tu folio. En la primera parte, supongo que no has tenido problema en rellenar toda la página, pero de tu primera acción, de ese único verbo, ¿cuántas líneas has ocupado? ¿Tres, cuatro?, ¿un párrafo?, ¿media página, la página completa?

¿Has usado las sensaciones físicas, el monólogo interior, la interacción con los objetos que te rodean?, ¿mencionaste las sábanas, el colchón, la luz del sol a través de la ventana, la temperatura de la habitación, el hueco vacío a tu lado?, ¿qué hay de la boca pastosa, el dolor de espalda, las migrañas?

El objetivo era que fueras consciente de hasta qué punto puedes entrar en detalle, fijarte en los que te interesan y podar los que sobren para crear el ambiente que el texto necesita y con el que vas a envolver al lector.

Si lo reescribes ahora, ¿podrías rellenar la página completa?

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